Es algo así como un niño pequeño que no se está quieto: juega, chilla, baila, canta, ríe, llora, corretea, se desploma, se levanta y vuelta a empezar. Es algo que no tiene ni sentido. Una vorágine de colores sin definir que va y viene. Una carta que se envía y regresa sin respuesta. Un camino que no avanza. Una madre que no consigue dejar ir a su hijo en el primer día de cole. Un libro sin vivir. Un LP congelado en la misma canción. Una camiseta sin estrenar. Un amor sin sexo. Un viaje con principio pero sin avance. Un caramelo a medio abrir. Un corazón con trabajo a tiempo parcial. Una mirada sin encuentro...Como una mariposa que no sabe bien a dónde va.
Yo un día consideré hacerle la eutanasia a un pez moribundo metiéndolo en un congelador. Desde entonces soy conocida como la Matapeces. Ya sabéis lo que dicen del pobre que mató un gato, por un gato fue nombrado Matagatos. Éste es mi primer blog. En él puede que escriba sucesos reales, inventados, soñados o ¡¿Quién sabe?! Quizás nunca maté un pez.
viernes, 12 de abril de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
La verdad absoluta no existe o al menos aún no...
La gente se cree poseedora de la verdad absoluta. Cuán engañados están.
Yo un día me creía cometa sin frenos en mi locura. ¡Qué triste desenlace! Al ir añadiendo años a tu calendario vas observando que en ningún lado te ofrecen ese preciado bálsamo llamado VERDAD. Lo que un día era dulce revolución en pos de un mundo mejor se va convirtiendo en retales de pequeñas verdades de aquí y allá que va conformando no un mundo mejor, pero sí un micromundo mejor. Un micromundo que tú eliges crear y al que ningún cantamañanas televisivo o literato engreído decide disfrazar de mentira. Los personajes que han marcado el pasado para bien, para mal o a caballo entre el bien y el mal, no deberían ser fruto de la discordia entre personas como tú o como yo que desconocen punto por punto los distintos capítulos que ha sufrido este personaje. Con ello, no quiero yo decir que matemos los símbolos que nos animan a enfocar nuestra perspectiva, sino que, no idealicemos los hechos ocurridos en un contexto temporal y espacial ajeno a nuestro tiempo. Pocas son las personas que van de frente y muchos los que van de espalda. Y nadie y recalco el NADIE, es quien dice ser. Sólo el que no dice ser, es quien es.
La verdad absoluta no es sino la suma de tu verdad, su verdad, nuestra verdad, vuestra verdad y por último mi verdad.
Yo un día me creía cometa sin frenos en mi locura. ¡Qué triste desenlace! Al ir añadiendo años a tu calendario vas observando que en ningún lado te ofrecen ese preciado bálsamo llamado VERDAD. Lo que un día era dulce revolución en pos de un mundo mejor se va convirtiendo en retales de pequeñas verdades de aquí y allá que va conformando no un mundo mejor, pero sí un micromundo mejor. Un micromundo que tú eliges crear y al que ningún cantamañanas televisivo o literato engreído decide disfrazar de mentira. Los personajes que han marcado el pasado para bien, para mal o a caballo entre el bien y el mal, no deberían ser fruto de la discordia entre personas como tú o como yo que desconocen punto por punto los distintos capítulos que ha sufrido este personaje. Con ello, no quiero yo decir que matemos los símbolos que nos animan a enfocar nuestra perspectiva, sino que, no idealicemos los hechos ocurridos en un contexto temporal y espacial ajeno a nuestro tiempo. Pocas son las personas que van de frente y muchos los que van de espalda. Y nadie y recalco el NADIE, es quien dice ser. Sólo el que no dice ser, es quien es.
La verdad absoluta no es sino la suma de tu verdad, su verdad, nuestra verdad, vuestra verdad y por último mi verdad.
¿Alguna vez habéis leído las palabras del Jefe Indio Noah Sealth? Deberíais. Es el hombre más sabio y civilizado al que he tenido el honor de leer. Y eso que está muerto desde hace un siglo y era eso, un simple indio. Os dejo esta canción, que seguro conocéis y que enlaza perfectamente con lo dicho. Somos una red, una muy frágil red de araña que necesita de cada cabo de ella y que si se rompe en algún punto salta por los aires el débil equilibrio
(En inglés)
(En español)
sábado, 23 de marzo de 2013
I hate growing, but I love it (Recuperando viejos escritos):
Se supone que lo maravilloso de este cochino lugar es avanzar y
cambiar...pero yo no quiero que pasen los años, no por mis cambios
físicos sino por las pérdidas emocionales...No soporto ir
desprendiéndome de los trazos de mi vida para ir tramando otros. Si
existiera Peter Pan le pediría el camino a Nunca Jamás...pero eso
significaría no conocer la sensación de mi primer trabajo, el primer
desamor, la primera cana, el primer mes de números rojos...Sensaciones y
circunstancias que te hacen volver a entender el por qué es tan
importante disfrutar del momento y guardarlo como algo único e
irrepetible, cosa que siendo siempre igual de joven jamás ocurriría...
miércoles, 20 de marzo de 2013
El amor y sus necesidades
Cuentan los tiempos antiguos que aquí no había nada.
Nada de nada. Es decir, imagina que estás en un claro del bosque, con sus
árboles alrededor cercando este remanso despejado y lleno de luz. Los pájaros
trinan algorítmicamente y las florecillas silvestres se agitan en vaivén.
Pues bien, ahora imagina que arrancamos todas las
flores, los árboles, la tierra desaparece dejando desnuda la piedra, los
pájaros dejan de trinar y la luz se extingue… ¿consigues ahora imaginar cómo
era? ¿Sí? Es hora de comenzar a poblar este sitio.
Lo primero de todo es la luz, ¿de dónde viene la
luz? ¿De la tierra? ¿Del aire? ¿Del cielo? NO. De ninguna de esas instancias.
¿De dónde pues? Del Amor ¿del amor? Sí, del amor. Esto era un sitio frío,
inhóspito hasta que ha llegado el amor hecho luz.
Pero en un lugar con sólo luz no es suficiente…hay
que cimentarlo sobre unos pilares estables. Llega la tierra, traída de muchos
distintos lugares por el viento. Pero… ¡pero se resquebraja! Es ahora cuando la
constancia regala las piedras inertes sí, pero fuertes y estables que sostienen
la tierra sobre la que irradia la luz.
El tiempo se deja ver y riega con las semillas del
futuro, las flores silvestres. Donde hay futuro debe haber presente, y no son otros que los pajarillos risueños que
picotean el suelo en busca de sustento y topan con las semillas del futuro… ¡No
pueden comérselas! ¿Qué será del futuro si no existen las flores? ¿Y qué será
del presente si estos pájaros no sobreviven? Fácil solución. Emanan de los
pilares de este mundo árboles frondosos repletos de frutos que alimentan a
nuestros ecos del presente y protegen el motor del futuro.
Parece todo tranquilo y sereno, un remanso de paz,
los pájaros parlotean alegremente, comen, y sus deposiciones crean más semillas
que pueblan la tierra. Pero éstas… ¡no crecen! ¿Qué les ocurre? Si tienen
tierra, luz, piedras y los pájaros no las molestan, ¿qué les falta? Les falta
la esperanza de un mañana que no es otra que el agua nacida del cielo que
recorre los surcos de la vetusta piedra, la salta, penetra en la tierra y se
hace dueña del corazón de las semillas haciéndolas brotar.
Ahora crecerán bajo la luz, bailarán con el gorgoreo
de las aves, dormirán con el arrullo del agua y morirán sabiendo que si existió
un fue y un es, por qué no un será. Puede que aquí o puede que allá, pero
siempre tendrá lugar un puede ser.
lunes, 18 de marzo de 2013
A la luz de la luna
La luna rielaba sobre las aguas al compás de sus pausados y rítmicos movimientos,
mientras las hadas jugaban con sus ropas. Sus verdes cabellos los
cubrían…cubrían a los pétalos.
Aquella pequeña florecilla estaba siendo testigo del
más hermoso encuentro. Sólo los habitantes del bosque, junto a la luna sabían
de la unicidad del momento.
Los rayos lunares bañaban a intervalos los cuerpos
desnudos y sudorosos, haciéndoles parecer ángeles de luz. Ella derramaba
lágrimas de amor, de un amor escurridizo y efímero como la luz de luna. Maldita
la hora de su nacimiento, maldita la profecía que anunció su rara condición:
Amar sólo a la luz de la luna. Él la acariciaba confuso, sin saber bien el por
qué de tanto amor, en una sola noche, en una sola cita no prevista bajo la
mirada del astro nocturno.
La luz del alba comenzaba a despuntar por el
horizonte a la par que menguaba el amor de ella. Sus besos se iban haciendo
cada vez menos ardientes hasta ser la sombra de los primeros. El quedó por unos
instantes cegado por la luz del Sol, suficientes para arrebatarle el nombre de
su…amante.
Entre las habladurías de los campesinos oyó decir:
-Tenía las mejillas arreboladas y el reflejo del
fantasma de la pasión en sus ojos…¿Creéis que por fin halló el amor? Lástima
que sólo pueda reconocer el amor en su corazón bajo la luz de la luna llena…
Retrocedió hasta quedar oculto en las sombras, de
las que no volvería a salir hasta estar en su plenitud Selene, cuando podría
otra vez fundirse en la luz de…ella, su amante fugaz, su cometa
sin frenos, su dueña sin llave…la hija de la luna.
Maldita metáfora
Cae la noche en la ciudad. Todo duerme, nada se mueve. La débil luz de una farola se enciende y apaga de forma intermitente. Un gato cruza la calle tras una rata gris y gorda. Apenas sopla el viento pero los cristales de una vieja fábrica crujen espasmódicamente. Los deslustrados carteles de "Prohibido el paso" o "Zona de paso restringido" parecen hacerle un guiño a la temeridad. Das un paso, dos, tres y atraviesas las desvencijadas y rotas vallas de seguridad. Cruzas con paso decidido pero suave el patio de asfalto barato y resquebrajado. Te encuentras ante una puerta grande y azul grisáceo que preside el edificio de ladrillo color mostaza. El candado está roto y las cadenas cuelgan desmadejadas a punto de rozar el suelo. Sólo un empujón a la puerta y estás dentro. No ves nada, tan solo la más densa oscuridad que parece tragarse cualquier atisbo de la luz de la farola. Escuchas con atención cualquier posible ruido pero no oyes nada, excepto silencio. Tu mente parece vislumbrar una sombra y pones los pies en su busca. Tropiezas con lo que parece una mesa y alcanzas a tientas un mechero. Enciendes la chispa y sacas un papel de tu bolsillo y le prendes fuego. Se ilumina lo que creías una mesa...De madera oscura y con letras grana te encuentras ante la fría certeza de hallarte frente a tu ataúd. En ese momento giras noventa grados ante la cadente melodía del silbido que se cierne sobre la estancia. Te das cuenta de que el papel se consume y la llama con él...Como tu vida. Maldita metáfora.
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